Decimocuarta Edad de Vreynem

De la Guerra Sagrada

Debido al fanatismo provocado por la nueva extensión de la religión y los predicadores del Libro de Luz, surgieron sectas que alababan a un concreto dios y le oraban tan sólo a él, mancillando el nombre de los otros dioses y a los que les rendían culto.

Esto desembocó en batallas urbanas donde grupos de fanáticos arremetían contra otros grupos. Sólo llegó a haber una batalla campal, formada por dos ejércitos de aproximadamente dos mil hombres cada uno, al norte de Arnoren. Los grupos fanáticos rendían culto por un bando a Ívana y por otro lado a Heineri. La guardia del Muro se unió pronto a la batalla y exterminó a los fanáticos de ambos bandos.

Aquella fue una lección para que la guerra de los fanáticos amainara, pero aún sigue habiendo de estos grupos y batallas urbanas.

De los Tres Grandes Clanes

Mientras tanto, al margen de cualquier contienda de los reinos civilizados, en los reinos bárbaros la guerra de clanes se había suavizado y tres grandes clanes habían tomado el control sobre los otros, lo que les había llevado siglos. Estos clanes fueron los qelios, los khunei y los reikus. Los qelios dominaron la caza, los khunei las praderas y los caballos y los reikus la costa oriental.

Desde este momento se alcanzó lo más parecido a la paz que podía darse en los Reinos Bárbaros, aunque los clanes seguían peleándose entre ellos.

De los exploradores de Ein’Leinen

Desde que los elfos abandonaran Ein’Leinen, se había hecho muy popular la creencia de que el reino de los caídos era una tierra rica en reliquias sagradas y armas legendarias, como la espada Ímilrul, por lo que fueron muchos los que decidieron probar suerte y explorar, pero nadie salió nunca de esas tierras.

Viendo la posibilidad de volverse rico, el rey Davon III Eada, rey de Eaden, mandó un ejército de quinientos hombres para que entrara en Ein’Leinen y sacara de allí cuantas más joyas pudiera.

Sin embargo, aquel ejército jamás regresó.

 

Deja un comentario