Edad de Arnon

Como todas las Edades desde la Primera hasta la Novena –con el nacimiento de la Maestría–, muchos hechos se consideran sólo leyendas.

De la Creación

El equilibrio del universo es regido por dos fuerzas o entes sobrenaturales, el caos y el destino. Ambos eran el principio de todo y serán el final. Son las fuerzas que mueven los actos de todo y que ligan el futuro, el presente y el pasado en todos los mundos.

Al mezclarse ambas fuerzas, las dos con el mismo poder, se crearon las energías: el tiempo, el espacio, la realidad y el alma, las cuales convergían entre sí para crear lo material y lo no material.

El cruce de éstas energías originó la tierra, el cielo y el océano, que juntas creaban la Écaya.

De Kalinsar y los hermanos rüe  

Seguidamente la tierra fue dividida en tres; un pedazo más grande quedó al oeste, otro al este y uno más al sur, más pequeño y alejado del resto. A éste último lugar se le llamó Kalinsar y fue allí donde nacieron los dos primeros dioses, Irosar e Iblaquem.

Influido por el caos, Iblaquem atacó a su hermano y le cortó un brazo. Por esto, Iblaquem fue destellado a las tinieblas e Irosar forjó un brazo de luz cogiendo estrellas del cielo.

De la creación de los äleinen y los vaerin. 

Más tarde nacieron los seis äleinen:

Gano, señor de los mares y océanos.

Iria, diosa de la tierra, los bosques y los animales.

Fateo, guardián del fuego, las fraguas y el hierro.

Maenin, señor de los espíritus y del mundo de los muertos.

Ívana, diosa del conocimiento y la sabiduría.

Heineri, dios de la vida, el amor y la familia.

Después de ellos, nacieron los vaerin, que fueron deidades de menor poder nacidas para ayudar a los äleinen.

Para Irosar nacieron tres: Ivar, pastor de las estrellas. Ûnno, el pasador del día y la noche. Y Varshan, tejedor de las sombras.

Gano creó a Inem, señor de las corrientes y a Larea, reina de la vida marina, con la que se casó.

De Iria nació Haele el cazador y su esposa Shila, guardiana de los árboles y las flores. También Jeno, el forjador de montañas y de la piedra.

Para Ívana, se creó a Riino, señor de las ciencias, y a Selen, diosa de las artes.

Fateo se quedó con el rector de la llama, Kerai, y su hija Llena, diosa del calor.

Maenin necesitó a dos ayudantes: Nigüo, guía de los muertos, y Guejok, quien llevaba la cuenta de las almas.

Por último, de Heineri nació Marian la matrona, y Eala, diosa del matrimonio y el amor.

De la creación de las hadas

Los äleinen crearon también una serie de criaturas, bellas y mágicas, para que cuidaran de la vida y la tierra de Kalinsar. Las llamaron hadas, inmortales y con poder sobre la energía, destinadas sólo a cumplir los caprichos y órdenes de los dioses.

De Arnon

Los äleinen partieron de Kalinsar y viajaron hasta la tierra del este, que llamaron Arnon. Allí, Gano excavó lagos y ríos, Iria esculpió montañas y plantó bosques, Fateo creó desiertos…

De la caída de los hombres de Arnon

Heineri hizo a los primeros hombres e hizo que se extendieran, que maduraran. Ívana les enseñó sus artes, y Maenin se llevó sus almas.

Pero entonces despertó Iblaquem, y fue rechazado dos veces por los äleinen. A la tercera, Iblaquem dejó de lado el permiso y maldijo al pueblo de Arnon. Los hombres de Arnon, tan parecidos en apariencia a los äleinen, se consumieron bajo el dominio oscuro de Iblaquem, y éste les dio una forma nueva y corrompió sus almas, creando la nueva raza de los vesperinos.

De Vreynem 

Los äleinen vieron que en Arnon no se podía hacer nada más, y partieron hacia el oeste, al continente que bautizaron como Vreynem.

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