Novena Edad de Vreynem

También llamada edad de los hombres.

Como todas las Edades desde la Primera hasta la Novena –con el nacimiento de la Maestría–, muchos hechos se consideran sólo leyendas.

De la extensión de los hombres

Hasta aquel momento, los hombres no habían sido otra cosa que extraños seres, un cruce entre los elfos y los enanos que no encajaba en ninguna parte y se limitaba a ir de un lado para otro. Tras la guerra, elfos, enanos y feéricos se tomaron varias décadas para reconstruir sus reinos y volver a ser lo que habían sido. Sin embargo, los hombres nunca habían tenido nada, por lo que en vez de reconstruir, se dedicaron a construir.

Los hombres se nombraban según palabras de su idioma, el lenguaje que los enanos les habían enseñado, una lengua simple que más adelante se convertiría en el lenguaje común de Vreynem, un idioma universal. Habían cogido la costumbre de, tras su nombre, decir también el de su antecesor, seguido de un -son para el hombre y un -sdin para la mujer. De esta forma se evitaban confusiones cuando los nombres se repetían. 

Durante la guerra habían entablado contacto con los enanos, que les habían enseñado a luchar y a manejar el acero. También les enseñaron a construir con piedra y ladrillo, y gracias a esto, los hombres levantaron su primer asentamiento, un castillo que llamaron Mor’Zal.

Mientras los enanos y los elfos se dedicaban a reconstruir sus imperios, los humanos se reprodujeron como una plaga y empezaron a contarse por miles. Pronto tomaron las mismas medidas que habían visto en los enanos y nombraron un rey.

El primer rey de los hombres fue Arandor I, y en principio su reinado fue prospero, hasta que murió y sus tres hijos se disputaron el trono.

La Guerra de Mor’Zal

Los tres hijos de Arandor eran Vaelen, Eada y Saneon.

Vaelen fue el que ocupó el trono, debido a que era el mayor de edad, pero Eada y Saneon se pusieron de acuerdo y trataron de envenenarlo. Sin embargo, cuando le pusieron el veneno en la copa, fue su mujer quien bebió, y murió en el acto. Eada delató a Saneon a la vez que Saneon la delataba a ella, y luego huyeron de Mor’Zal con sus respectivas huestes.

Empezaron a atacar Mor’Zal, mientras Vaelen se defendía tratando de vengar la muerte de su esposa. Finalmente Eada y Saneon se rindieron, pero Vaelen consiguió matar al novio de Eada y a la esposa de Saneon en forma de venganza.

Eada y Saneon volvieron a atacar y redujeron Mor’Zal a cenizas, pero Vaelen ya había huido con su pueblo. Finalmente los tres hermanos se separaron.

El comienzo de los tres imperios 

Vaelen consiguió llevar a su pueblo lejos de sus dos hermanos, hasta la costa occidental. Allí, fundó una nueva fortaleza de piedra, esta vez más grande y fuerte que Mor’Zal.

Eada, en cambio, llevó a sus hombres al este. Durante diez años fueron nómadas hasta que divisaron una gran cordillera a lo lejos. La nueva hija de Eada, apenas un bebé, cuando vio las montañas murmuró: Cresta Parda. Desde entonces se conoce a la cordillera como CrestaParda, y allí Eada comenzó a construir su primer castillo.

Saneon viajó al otro lado del reino, a una zona donde los bosques eran infinitos, siguiendo el curso del río. Saneon era el más atrevido, y fue hasta allí para mantenerse lejos de sus hermanos, que no osarían viajar tan cerca del reino de Teneibra, donde habitaba Varshan.

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