Segunda Edad de Vreynem

También llamada edad de los elfos.

Como todas las Edades desde la Primera hasta la Novena –con el nacimiento de la Maestría–, muchos hechos se consideran sólo leyendas.

De la creación de los elfos

Irosar y los äleinen no quisieron volver a cometer el mismo fallo que en Arnon y crearon así una raza cuya naturaleza fuera incapaz de corromperse. Así crearon una raza más majestuosa que la de los hombres de Arnon.

Los primeros elfos nacieron en los Picos de Plata. Fueron diez en total, cinco varones y cinco hembras.

Una pareja veneró a Irosar, los elfos de luz.

Otra, a Fateo, los elfos de fuego y arena.

Otra pareja adoró a Gano, los elfos azules.

Los dos más sabios, a Ívana, los elfos blancos.

Los dos últimos, a Iria y a Heineri, los elfos del bosque.

Hubo otros elfos, los llamados erhenr, espíritus al servicio del dios Maenin con la tarea de guiar a las almas hasta el reino de los muertos.

De la Marcha de los Elfos y Ein’Leinen

Los primeros elfos que despertaron fueron los de Ívana, que crearon el primer idioma, el elfo gris. Después despertaron los del bosque y crearon un refugio. Al caer la noche despertaron los de Fateo y les dieron el fuego, y luego los de Gano, que trajeron la lluvia para beber. Al día siguiente despertaron los de Irosar.

Nada más empezar a caminar, se dieron cuenta de las bestias que les ame-nazaban, en concreto, los grandes dragones. Al no poder enfrentarse a ellos, huyeron al sur, donde hallaron un terreno aislado entre dos ríos.

De Anhia y el dragón Guldur 

En las décadas posteriores, los elfos construyeron la ciudad de Anhia (albor), una ciudad enorme y que crecía cada día más. Se decía que sólo estaba construida con mármol y que brillaba con la luz del atardecer en todos los albores.

Para protegerse de los dragones, pidieron ayuda a los dioses, que les concedieron una cadena forjada por Fateo, diciendo que, si conseguían capturar un dragón y encadenarlo allí, ningún dragón podría cruzar jamás las fronteras del reino. Los elfos consiguieron capturar a un dragón y encadenarlo en una gran roca. Llamaron al reino Ein’Leinen (No’Dragón), y a aquel dragón lo llamaron Guldur (cadena). Guldur quedó maldecido a pasar allí toda su vida, eterna, para que los elfos pudieran vivir a salvo. Se dijo que esto le volvió loco, y que por ello los elfos construyeron una guarida alrededor de él y la llenaron de tesoros para calmar la furia del dragón.

En los cincuenta años venideros, los elfos se extendieron y formaron un imperio entre las aguas de los ríos Alba. Instauraron una democracia y eran regidos por un único rey elegido por todo el pueblo, y cinco princesas que representaban a cada raza de elfos. En la sexta década de la Edad, los elfos descubrieron el acero y lo usaron para defenderse de las bestias de Ein’Leinen.

Durante todo el siglo, los elfos se dedicaron a extender su linaje y perseverar la especie.

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